22 febrero 2018

Plantar exige...


Plantar exige, casi siempre, mancharse las manos de tierra. Hay gente tan remilgada que ni quiere, ni puede, ni está dispuesta a realizar ese pequeño y gratificante esfuerzo. Resulta mucho más fácil robar el fruto que otros han cultivado o comprarlo subrepticiamente con el oro de la traición. Aunque siempre existe el riesgo de que se malogre la semilla, el placer inconmensurable de ver crecer algo en lo que hemos intervenido sobrepasa con creces las penurias que, más veces de las deseables, acompañan ese proceso de crecimiento. En cualquier caso... merece la pena arriesgarse; merece la pena contribuir con nuestro esfuerzo al crecimiento de una planta, de un proyecto...

Fuerza y honor.

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