23 febrero 2018

La Ley del Talión y el Síndrome de Estocolmo.


Entre los sórdidos territorios de la Ley del Talión y del Síndrome de Estocolmo transita un caudaloso y, en apariencia, apacible río. Lo cruza un desvencijado puente cuyo esqueleto testimonia las sordas batallas que las almas atormentadas que lo atravesaron libraron con su conciencia y el entorno que se dibujaba en cada orilla. 
Las sirenas suecas, mercenarias a sueldo de los amedrentados ectoplasmas tribales que habitaban en ese oscuro territorio, invocaban plegarias con el corazón encogido y el rabo entre las piernas... Algunos transeúntes, siguiendo un impulso humano y misericordioso, se acercaban al mismo para comprobar, presas del pánico, que las frágiles tablas que pisaban se quebraban fácilmente y caían al oscuro río, que discurría indolente y apacible. 
El dilema moral de cruzar el puente, en uno u otro sentido, se configura como un acertijo milenario que cada cual debe resolver con solvencia, destreza y agilidad. Nunca hubo recetas para cruzarlo...

Fuerza y honor. 

22 febrero 2018

Plantar exige...


Plantar exige, casi siempre, mancharse las manos de tierra. Hay gente tan remilgada que ni quiere, ni puede, ni está dispuesta a realizar ese pequeño y gratificante esfuerzo. Resulta mucho más fácil robar el fruto que otros han cultivado o comprarlo subrepticiamente con el oro de la traición. Aunque siempre existe el riesgo de que se malogre la semilla, el placer inconmensurable de ver crecer algo en lo que hemos intervenido sobrepasa con creces las penurias que, más veces de las deseables, acompañan ese proceso de crecimiento. En cualquier caso... merece la pena arriesgarse; merece la pena contribuir con nuestro esfuerzo al crecimiento de una planta, de un proyecto...

Fuerza y honor.

21 febrero 2018

Reconstruir los territorios devastados...


Reconstruir los territorios devastados... exige desplegar una ingente cantidad de tiempo y esfuerzo, además de superar el duelo y desánimo personal que nos inunda miserablemente y sin compasión. Destruir es relativamente fácil; hay expertos en esa antigua e inveterada disciplina. Lograr superar el trauma exige tesón y no siempre se consigue. Aunque sea por no satisfacer a los miserables que se deleitan en la contemplación de los escombros... merece la pena intentarlo.

Fuerza y honor.

20 febrero 2018

Como buitres carroñeros...

Como buitres carroñeros... se apelmazan en torno a la víctima, esperando que exhale un último suspiro; la última y definitiva muestra de que el hálito vital ha abandonado su maltrecho cuerpo. Se miran entre ellos, expectantes y ansiosos, deseando cobrarse la carne de su presa, largamente ansiada y anhelada. Ante los últimos estertores, aletean y dan brincos pusilánimes y timoratos para alejarse de un eventual zarpazo que, en su miseria, los deje malheridos y no les permita disfrutar del festín. Son cobardes... pero no ignorantes.

Fuerza y Honor. 

19 febrero 2018

El tigre herido...

Los peores zarpazos los da el tigre herido, refiere la sabiduría oriental. Torpes y desmañados figurantes entonan cánticos de victoria repartiendo la piel del tigre al que creen malherido y lacerado. Su torpeza se transfigura en pánico cuando, ebrios de su aparente victoria, se acercan demasiado al tigre yacente para calibrar el botín de su caza. A cada cual... lo suyo, ni más, ni menos...

Fuerza y Honor. 

17 febrero 2018

Acosar, acorralar, perseguir...

Acosar, acorralar, perseguir y atacar es relativamente fácil... para lobos hambrientos y despiadados que sólo son capaces de hacerlo en manada. Su valentía, comparable al sainete de la conjura de los necios, se acrecienta cuando la víctima huye despavorida y se acobarda. Hacerles frente, por difícil que pueda parecer, posiblemente los ponga en fuga, exponente máximo de su cobardía genética, y, con el rabo entre las piernas, pretendan exponer al mundo su aparente bondad y carácter pacifista...

Fuerza y Honor.

Todo fluye...

Todo fluye hasta que... deja de fluir. Los efluvios balsámicos y edulcorados que sólo pretenden enmascarar el conflicto, muchas veces generan más problemas y cristalizan situaciones insostenibles en el largo plazo. A veces es preferible romper la baraja, mancharse la cara con pinturas de guerra y destruir todo lo tóxico para que se geste un "nuevo comienzo". 

Fuerza y Honor.