19 diciembre 2020

¿LA ÚLTIMA VEZ...?

Micro


Aprovechó la escasa luz que a esa hora de la tarde se colaba por la puerta. Miró fijamente y retuvo en su memoria la entrada del averno al que no pensaba volver jamás. Su particular Cerbero, aquel monstruo que no necesitaba tres cabezas para mostrarle toda su ferocidad, había salido a emborracharse, una noche más. Horas más tarde, como era habitual, volvería con toda la saña e inquina acumulada y, antes de someterla por la fuerza, le arrearía la preceptiva somanta de hostias mientras la increpaba a gritos, obligándola a respirar su pútrido aliento alcoholizado.

Sin demora, recogió sus escasas pertenencias y las guardó en aquella bolsa que se había procurado al efecto y, hasta el momento, había escondido debajo del colchón. No podía arriesgarse a que el canalla de su marido comenzara a machacarla a preguntas pidiéndole explicaciones antes de golpearla hasta dejarla sin sentido.

Se deslizó por el zaguán con agilidad felina y aguzó el oído. Cuando se disponía a franquear la puerta, escuchó el motor del coche...

El tigre herido...