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18 febrero 2008

ACOSO LABORAL (2)

ACOSO LABORAL, planteando soluciones…


Carl Philipp G. von Clausewitz, general prusiano con amplia experiencia militar en combate, reflejó magníficamente en su libro Vom kriege(“Sobre la guerra”), -publicado, póstumamente, en 1832- uno de los principios vitales de la estrategia militar. La “asimétrica relación” entre ataque y defensa o, dicho en términos más mundanos, la teoría del “punto débil”. Este concepto refleja una idea básica de la estrategia de combate, a saber: el atacante, con objeto de maximizar sus recursos y obtener la victoria, debe concentrar gran parte de su esfuerzo y efectivos en el área menos defendida del atacado.

Dos siglos antes, W. Shakespeare dibuja el retrato de Yago (en Otelo) con perfiles psicológicos siniestros. El malvado Yago utiliza la estrategia adecuada para concentrar sus ataques en Otelo, sin misericordia alguna, sobre uno de sus puntos más débiles. Poca importancia tiene que su superior posea un historial brillante, personal y profesionalmente hablando, ya que dirige un ataque “Ad hominen” (“dirigido a la persona”), pretendiendo vengarse y defenestrar vilmente al “moro de Venecia”. Se ceba en una supuesta infidelidad de Desdémona para “machacar” la resistencia psicológica de Otelo y reducirlo anímicamente a la mínima expresión; como se verá, un asunto ajeno al ámbito profesional origen de la cólera y resentimiento de Yago.


La ira, sentimiento humano y primitivo donde los haya, se va apoderando de Otelo hasta el desenlace trágico del drama shakespeariano, donde Otelo estrangula –a instancias de Yago- a su mujer, Desdémona, hiere al infame traidor y termina suicidándose, al conocer que sus celos eran infundados.

La primera reacción que suele tener la víctima de un acoso es la ira. Ésta, siguiendo la Teoría del cerebro Triuno (MacLean, 1978 y 1990), es una emoción primaria, alojada en el sistema límbico o cerebro afectivo. La función de dicho sistema es controlar la vida emotiva y dinamizar la conducta hacia el logro de las metas que todo ser humano tiene. El sistema límbico puede funcionar, a veces, incorrectamente, generando un “desbalance” o desequilibrio. Este último estado conduce a situaciones de agresión, depresiones severas y otras muchas enfermedades y trastornos psicológicos.

Siendo la ira la respuesta automática que pretende generar el agresor, la solución no reside –por parte de la víctima- en retenerla. Es más, es prácticamente imposible hacerlo ya que el funcionamiento del cerebro “afectivo”, menos evolucionado que la corteza, responde a parámetros automáticos y no reflexivos.

Consecuentemente, será necesario entrenarse en canalizar (que no detener) la explosión de ira. De esta forma, el/la agresor/a no tendrá satisfacción a su objetivo principal (desestabilizar y hacer explotar a la víctima), al tiempo que el agredido puede defenderse del atacante con mayores probabilidades de éxito.

Ciertamente, es fácil de enunciar este principio pero difícil de llevar a cabo, ya que el contexto en que se producen los reiterados ataques suele ser “tóxico” y sobrecargado de estrés. Una vez que la víctima reconoce que su sentimiento (ira) es legítimo y que se hace un flaco favor liberándolo de forma explosiva puede comenzar a elaborar una respuesta más efectiva de defensa.

En la medida en que la corteza cerebral -que regula el razonamiento lógico, la resolución de problemas y el pensamiento crítico y creativo- se haga cargo de la situación, el atacante se verá desarmado y con menores expectativas de éxito. Por tanto, aunque “el cuerpo te pida guerra”, es mucho más razonable valorar la situación, reconocer la actitud bélica (por más que la intente ocultar) del acosador/a y responder de manera efectiva.

¿Qué tipo de respuesta puede ser más adecuada y productiva, por parte de la víctima, que un ataque explosivo de ira? Entre otras, la denuncia de la actitud agresiva, la búsqueda de aliados y el mantenimiento de una red social de apoyo, la petición de explicaciones al acosador/a… Esta última es muy eficaz ya que, casi siempre, el atacante suele difundir rumores sin fundamento, vagas insinuaciones de incumplimientos por parte de la víctima y, también, suele intentar avasallar con su retórica hueca (a veces es imposible hacerlos callar, ya que no escuchan a nadie) con objeto de arrinconar a la víctima.

Es preciso entrenarse en este tipo de técnicas y conductas para hacer frente de manera efectiva al ataque reiterado de los/as desalmados/as que, con cierta frecuencia, pretenden amargar a magníficos profesionales cuyo mayor pecado reside en hacer bien su trabajo.

En el artículo “MALTRATO: SOLUCIÓN…? Pueden leerse otras estrategias de defensa oportunas, también aplicables en los supuestos de ACOSO LABORAL.


8 comentarios:

María Campra Peláez dijo...

Cuando la ira nos domine es mejor estarte calladito, porque si no luego te arrepientes de cosas que has dicho que ni siquiera pensabas. >Si una persona te ataca es mejor no rebajarse a su nievel. Personas tóxicas existen por todos lados. Un abrazo.

Alicia González.- dijo...

Un gran post. Enhorabuena y gracias por tus sabias palabras.
Es cierto, deberíamos pensar en ello cuando nos encendemos y esperar a que pase la tormenta.
Las primeras veces es algo más fácil pero cuando el ataque es sostenido en el tiempo se hace casi imposible no sacar todo lo que se va acumulando. Es más, sale proyectada hacia terceros que nada tienen que ver dentro del conflicto, con lo cuál, el problema cada vez toma mayores dimensiones.
Me quedo con uno de tus últimos párrafos dentro del artículo. Cuando te tropiezas con un desalmando de esas características, sin la exposición de la denuncia, una buena red de apoyo y el valor suficiente para plantar cara a la situación, es imposible salir de ese círculo vicioso.
Un abrazo.

Alicia González.- dijo...

Un gran post. Enhorabuena y gracias por tus sabias palabras.
Es cierto, deberíamos pensar en ello cuando nos encendemos y esperar a que pase la tormenta.
Las primeras veces es algo más fácil pero cuando el ataque es sostenido en el tiempo se hace casi imposible no sacar todo lo que se va acumulando. Es más, sale proyectada hacia terceros que nada tienen que ver dentro del conflicto, con lo cuál, el problema cada vez toma mayores dimensiones.
Me quedo con uno de tus últimos párrafos dentro del artículo. Cuando te tropiezas con un desalmando de esas características, sin la exposición de la denuncia, una buena red de apoyo y el valor suficiente para plantar cara a la situación, es imposible salir de ese círculo vicioso.
Un abrazo.

Mila Gomez dijo...

Cuando la ira ha esplotado es difícil aceptarla para luego pasar a controlarla. Sería mantenerla al margen y no dejarse manipular por ella. Sería lo correcto, con lo cual se podría actuar como suele decirse, con mente fría.

Una entrada de autoayuda. Gracias y un abrazo.

Soraya Trinidad dijo...

Hola,

Este artículo especialmente me encanta, lo he esperado y ayer por la tarde fue una grata sorpresa descubrir que ya estaba publicada su versión corregida. Posiblemente, me atrae sobremanera porque en sus líneas veo reflejado mi pensamiento.

Efectivamente, como refleja el general prusiano “el atacante, con objeto de maximizar sus recursos y obtener la victoria, debe concentrar gran parte de su esfuerzo y efectivos en el área menos defendida del atacado”.

Ahora, ¿Por qué se convierte uno o una en el objetivo a debilitar? Creo que la respuesta podría ser “porque es una amenaza importante”. El objetivo: eliminarlo. La estrategia: Teoría del punto débil, la más usada y efectiva para destruir al oponente. El ejemplo de Otelo no podría representar mejor esto.

Creo que al inicio el acosado prácticamente ni percibe el ataque, cuando se viene a dar cuenta está dentro de la situación y no se la vio venir. Empieza a detectarlo porque siente un malestar generalizado en actos y situaciones, sintiéndose inicialmente responsable de ellas y de los estados emocionales. Cuando empiezan a aparecer los primeros destellos de defensa evolutivos; es decir, la ira. El acosado empieza a debilitarse, el acosador está consiguiendo acercase a su objetivo. Pueden suceder varias cosas, pero prácticamente me centraré en dos, los dos polos opuestos de un mismo fenómeno. A) El acosador consigue su objetivo, destruye al acosado y lo debilita a tal punto que las consecuencias son devastadoras para él o ella, hundiéndolo psicológicamente al extremo de costarle la salud y B) El acosado toma consciencia de la situación y toma una decisión: sobrevivir.

Cuando uno o una se ve inmerso en un acoso de este tipo para mí hay dos principios básicos en lo que me sustento. 1. “Conoce a ti mismo”. El aforismo griego que estaba inscrito en el Templo de Apolo en Delfos y que es base del pensamiento de Sócrates y 2. Mantén el equilibrio, buscando el punto exacto, esencia principal de la filosofía Taoísta. A partir, ellos obtienes un poder casi excepcional para controlar tus impulsos y mantener el orden. Observase a sí mismo y reconocer que se está perdiendo el control es importante para salir de estas situaciones, tomar consciencia para actuar. A partir de aquí… todas las estrategias… incluso pedir ayuda a externa a un profesional del campo.

Salir cuesta y duele, pero se sale y una vez superado. Se agradece lo vivido porque hemos aprendido, hemos evolucionado… En resumen, somos más fuertes.

Ya sólo me queda decir algo importante… Juan Antonio, enhorabuena y gracias por tus textos… Un contador de historias.

Un fuerte abrazo.

Soraya.

Maríjose Luque Fernández dijo...

Comunicador es lo que te define correctamente. A través de la historia, enmarcas adecuadamente un tema de total actualidad "El acoso...." que como bien trasladas surge en otros tiempos, a través de la historia, de los libros, de aquellos eruditos que transmitían solo a través de la palabra.... describen sin duda correctamente, la acertada manera de luchar contra el acoso, de desarmar sólo con la palabra o con la actitud al acosador.
Me encanto tu post. Enhorabuena Juan.

Poesia da Alma dijo...

Muy buena materia! Mente fria para poder saber cuales son las origenes del acoso, si los hay, i cuales sus implicaciones. Creo que las empresas son las mayores culpables por este tipo de conducta, un ambiente tiene que ser cuidado para que sea etico y saludable laboralmente y esto tiene que estar al cargo de controles constantes de de la propria empresa, con profesionales capacidatos para esta tarea, un staff que no está directamente conectado con las acciones laborales de la empresa. Tiene que ser una accion preventiva sobre todo y reactiva. Gracias por compartirla.

Chari BR7 dijo...

Genial tu post, Juan. Es cierto que esa respuesta de ira es precisamente lo que busca el acosador en su víctima, y es complicado evitarla precisamente por lo viciada que suele estar la relación. Buscar el apoyo de los demás es lo que para mí es fundamental, y luego canalizar si es posible esa ira.
Me ha encantado. Un beso y buen fin de semana