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17 febrero 2008

ACOSO LABORAL (1)

ACOSO LABORAL, planteando el escenario...

Corría el año 1604 cuando William Shakespeare estrenaba en Whitehall una de sus tragedias más emblemáticas, Otelo, el moro de Venecia. Quedaba reflejado ya, para la posteridad, hace cuatro siglos, el retrato psicológico de un personaje que hoy día bien pudiera campar a sus anchas por muchos entornos profesionales y laborales sin despertar demasiadas sospechas.

Yago, uno de los alféreces de Otelo, guarda hacia éste un resentimiento que bordea lo patológico. La causa, un ascenso en su carrera militar no concedido por Otelo. Representa este oscuro personaje, Yago, el odio más ruin, combinado con la hipocresía, que mantiene engañado a todos los que le rodean sin que éstos atisben a imaginar las oscuras intenciones que oculta su atormentado espíritu.

Yago termina, a lo largo de la tragedia, arruinando la vida de un hombre sensato y seguro de sí mismo (Otelo) que, a medida que va sucumbiendo a las mentiras de Yago sobre la supuesta infidelidad de su esposa, Desdémona, se convierte en un ser celoso, violento y profundamente dominado por la inseguridad.

Nuestro “Yago” actual podría responder, sin la carga de lirismo del personaje Shakesperiano, a un perfil psicológico perverso, incapaz de experimentar sentimientos auténticos de tristeza, duelo o afecto, insensible y desprovisto de empatía, envidioso y –la mayoría de las veces- megalómano.

Lejos de ser personas fuertes, carecen de la energía íntima que poseen sus víctimas, presentando un arraigado sentimiento de inferioridad que ocultan con suma habilidad. No sólo son incapaces de plantearse proyectos vitales o profesionales (lo que ocultan con sutiles estrategias dilatorias) sino que sienten auténtico pánico a la hora de iniciar cualquier actividad de manera individual, por lo que se suelen rodear de una corte de acólitos que, sistemáticamente manipulados, constituyen la particular “corte de los milagros” que pulula –cual vampiros sedientos de sangre- por muchos entornos laborales y profesionales.

Los acosadores “profesionales” pueden ser descritos frecuentemente como seductores y brillantes, pero no hay que dejarse engañar, sólo es la “cáscara” de un fruto podrido. Mimetizan sin complejos los comportamientos brillantes de otros y, con objeto de no dejar huellas tangibles de su mediocridad, se ceban en la víctima para intentar (lamentablemente, muchas veces lo consiguen) aniquilarla.

Son depredadores sin verdadero sentido del humor, que intentan encubrir sus propias deficiencias acosando y atacando a otros. Como difícilmente podría ser de otra manera, dado su carácter cobarde, rara vez actúan ante los focos, ya que prefieren moverse sigilosamente entre las bambalinas de las organizaciones.

Por otra parte, la víctima de estos personajes absolutamente perversos (“asesinos silenciosos”, se les ha llamado en la literatura psicológica) no consigue disminuir la intensidad de sus ataques plegándose ante éstos. Todo lo contrario; con ello exacerban y “provocan” la agresividad latente del acosador, que no queda satisfecho (como todo parásito que se precie) hasta que no ha “chupado” toda la energía vital que sus víctimas poseían.

Con el objetivo estratégico de sonsacar una reacción explosiva en la víctima (que justificaría, ante ellos mismos y los demás, sus ataques) la provocan sistemática y metódicamente. Su pretensión no es otra que sacar de quicio al acosado y desestabilizarlo emocionalmente. Todo ello, junto al aislamiento que provocan en el entorno social y profesional de la víctima, genera un “chivo expiatorio”, despojo psicológico, en el que cebarse para obtener satisfacción a sus más bajos e infames instintos destructivos.

En la mayoría de los casos, el calvario personal por el que pasan las víctimas se puede contar por bajas laborales, depresiones, trastornos de ansiedad y enfermedades directamente provocadas por la respuesta desesperada de un organismo vivo al borde del colapso.

Hasta aquí el escenario del problema. ¿Estrategias para abordarlo…? Las hay y las veremos…. pronto.

Continuará…


5 comentarios:

Eva Mercader dijo...

¡Bravo Juantobe1! Me encanta la saga analítica que has iniciado en este nuevo post. Estoy muy interesada en él, como ya sabrás. Espero que sea de gran ayuda a todas aquellas personas que sufren de acoso laboral o que ni siquiera saben que lo están padeciendo. La mediocridad, la envidia e incluso la sociopatía crean monstruos holográficos.
Un abrazo.

Jonh Madison. dijo...

A la espera de esas estrategias Juan, con más de un@ he tropezado que iba de esa guisa conmigo, tal y como lo describes, es estresante y agotador para quien sufre el acoso. Me ha guatado mucho.
Abrazos.

Soraya Trinidad dijo...

Muy buen artículo Juantobe1. Me gusta mucho como enmarcas el pérfil psicológico desarrollándolo en un contexto narrativo muy enriquecedor y práctico. Es fácil, identificar las claves en él.
Lo leí hace tiempo, también lo he releído varias veces. Por tanto, ya lo conocía pero me ha gustado volver a encontrarlo.
Un abrazo.

Chari BR7 dijo...

Buenísimo tu artículo, Juan, todos los que he leído tuyos hablando de perfiles psicológicos los son. Haces que resulte tan claro identificarlos. Espero que hables de esas estrategias, me encantará leerlas.
Un beso enorme

ANTO RDX dijo...

Personalmente tuve que lidiar con una, afortunadamente y por aras del destino se esfumó hacia otra empresa por lo que al fin hubo un tanto de paz en el trabajo, pero a un año de su partida y medio personal nuevo aún veo secuelas de su veneno