17 julio 2015

YEUX



No puedo dejar de mirarte. Desde esos ojos, bálsamo para mis sentidos, puedo atisbar el paraíso en la tierra. ¿Quién querría aspirar a un vergel ultraterreno cuando puede perderse y volver a encontrarse en los inconmensurables arroyos de tu mirada? El color miel que destilan no hace más que embaucarme cada vez que fijas tus pupilas en mí.

Me desarmas con tu mera presencia. Me derrotas sin quererlo. Tu mirada incandescente convierte en cenizas mis entregadas pupilas y mi corazón, palpitante, se acompasa con el ritmo de tu respiración. Me pierdo en ellos y se me nubla el horizonte. Dicen que los ojos son los espejos del alma. De ser así, querría fundirme con tu espíritu para transitar, de la mano, por donde quisieras llevarme.

Destilas sensualidad y erotismo cuando abres los párpados. Cuando los cierras, un huracán intempestivo me sobrecoge abocándome a la deriva. No puedo hacer nada por evitarlo, me hipnotizas con sólo lanzarme esa mirada silente que lo dice todo sin pronunciar palabra alguna. Sin menoscabo de otros atributos, que intuyo muy sugerentes, me enamora tu mirada.

Si añadimos al inquietante cuadro tus carnosos y sugerentes labios, esos trozos de cielo perfectamente encajados en tu hermoso rostro, quedo sobrecogido. Sensuales, sin provocar; sutiles, pero jugosos; ardientes, pero comedidos...

Desisto. No puedo seguir mirándote sin que mi sistema nervioso se declare en huelga por el impacto que le generas. Decididamente, la estimulación que destilas consigue enajenarme... sin proponértelo. ¿O sí?

Besos y miradas...
Pasiones contenidas...
Anhelos sordos que se cruzan,
para encontrarse
en la prisión de los sentidos.




9 comentarios:

Maríjose Luque Fernández dijo...

Es sin duda toda un cúmulo de sentidos perfectamrnfe definidos...... uffffc!

Alicia González.- dijo...

Si nos explicaran las leyes de la electricidad en estos términos...
Es un micro precioso. Enhorabuena!
Los ojos, aparte de ser espejos del alma, son buscadores de almas errantes. Cuando se encuentran se presienten, se comunican sin palabras, se retan y aunque te dejen sin fuerza, son las que te impulsan a ser más fuerte.
Felicidades de nuevo. Es un relato mágico.

Mila Gomez dijo...

Hay miradas que hipnotizan, hay quien por lo que sea, le cuesta mirar a los ojos, ciertamente debe ser, que ellos reflejan el estado del alma y dicen tanto!!, que no llegamos a entender. Un bonito relato amigo, un abrazo.

Soraya Trinidad dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Soraya Trinidad dijo...
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Mila Gomez dijo...

Transpiras inspiración con este micro. Un enamorado de la misma esencia de una persona. Que bonitos son los ojos y la mirada cuando es sincera la visión. Un abrazo.

Chari BR7 dijo...

Un relato precioso en el que con una prosa poética has sabido entretejer emociones y sentimientos. Me encanta. Un beso, Juan

Sotriva dijo...

Hola, Juantobe!

He suprimido un comentario, es que estaba repetido. También quiero rectificar algo del comentario publicado, no es un micro es un texto en prosa poética (No sé yo porqué escribiría eso... :-O)Y ya que estamos decir... que Yeux junto a Voix marcó... Nos quedamos esperando a "Taux"...

Acabo de releer algunos de tus relatos... Enhorabuena, una vez más por ellos y gracias por compartirlos, son textos muy buenos que no dejan indiferente al lector.

Un fuerte abrazo!

Soraya.

Susana Cabanelas González dijo...

Increíble descripción. Envidia sana de esos ojos que provocan. Ojalá los míos, algún día, sean los protagonistas de un relato como éste. Siempre he creído en su fuerza, en su química, en su peso comunicacional. Sin lugar a dudas, creo que es la parte de nuestro cuerpo más sincera, al menos los míos. La que habla sin palabras, la que es capaz de comunicar en silencio, la que muestra lo que hay y lo que hubo y probablemente insinúe hasta lo que habrá.
Dependen de la persona que esté mirándolos. No todos tienen la capacidad de lograr descifrarlos y se cuentan con los dedos los que son capaces de descubrir lo que dicen y sentir su atracción. Quizá ese detalle es lo que haga tan maravilloso el encuentro, casi mágico...