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02 julio 2025

Fuerza y honor.

 

FUERZA Y HONOR.

Fuerza y Honor no es una simple colección de relatos cortos: es un campo de batalla literario donde cada palabra golpea como un mazazo y cada línea deja cicatriz. Estos textos no piden permiso: irrumpen, hieren, despiertan. Son imprescindibles, descarnados, sin anestesia. Retratan las grietas del alma humana con la precisión de un bisturí y la fiereza de un guerrero que no retrocede.

Desde la autopsia implacable de un narcisismo corrosivo hasta aforismos que estallan como granadas en la conciencia, esta recopilación se alza como un estandarte para quienes se niegan a vivir de rodillas. Aquí no hay consuelo fácil, pero sí coraje, lucidez, dignidad y resistencia. Cada relato es una trinchera en la que se libra la batalla por la integridad, la verdad y el sentido.

Títulos como "El tigre herido", "Todo fluye..." o "Reconstruir los territorios devastados" laten con la rabia del que no se rinde y la belleza del que sangra sin perder el alma.

Potentes. Necesarios. Reveladores. Te obligan a mirar donde más duele. Y a no apartar la vista.

“Fuerza y Honor” fue el grito de guerra de las legiones romanas, inmortalizado en Gladiator por Maximus Decimus Meridius (Russell Crowe). Aquí vuelve a resonar como lema de los que luchan con palabras, cicatrices y memoria. No te resistas... sumérgete en su lectura. 


1. El Ave Fénix y la resiliencia (1)

2. El Ave Fénix y la resiliencia (2)

3. Todo fluye...

4. Acosar, acorralar, perseguir...

5. Como buitres carroñeros...

6. Reconstruir los territorios devastados...

7. Plantar exige...

8. El festín de su colapso.

9. La Ley del Talión y el Síndrome de Estocolmo.

10. El tigre herido.






04 mayo 2021

El tigre herido...

Los peores zarpazos los da el tigre herido, refiere la sabiduría oriental. 

Torpes y desmañados figurantes entonan cánticos de victoria repartiendo la piel del tigre al que creen malherido y lacerado. 

Su torpeza se transfigura en pánico cuando, ebrios de su aparente victoria, se acercan demasiado al tigre yacente para calibrar el botín de su caza. 

A cada cual... lo suyo, ni más, ni menos...

Fuerza y honor.


10 noviembre 2020

La Ley del Talión y el Síndrome de Estocolmo.


Entre los sórdidos territorios de la Ley del Talión y del Síndrome de Estocolmo transita un caudaloso y, en apariencia, apacible río. Lo cruza un desvencijado puente cuyo esqueleto testimonia las sordas batallas que las almas atormentadas que lo atravesaron libraron con su conciencia y el entorno que se dibujaba en cada orilla. 
Las sirenas suecas, mercenarias a sueldo de los amedrentados ectoplasmas tribales que habitaban en ese oscuro territorio, invocaban plegarias con el corazón encogido y el rabo entre las piernas... Algunos transeúntes, siguiendo un impulso humano y misericordioso, se acercaban al mismo para comprobar, presas del pánico, que las frágiles tablas que pisaban se quebraban fácilmente y caían al oscuro río, que discurría indolente y apacible. 
El dilema moral de cruzar el puente, en uno u otro sentido, se configura como un acertijo milenario que cada cual debe resolver con solvencia, destreza y agilidad. Nunca hubo recetas para cruzarlo...

Fuerza y honor. 

25 febrero 2018

El festín de su colapso...

Sordas y reiteradas caídas acompañan su espinosa marcha por la senda que le ha tocado transitar. Sus rodillas, maltrechas y descarnadas, testimonian silentes las cicatrices de los muchos guijarros que han traspasado su piel y, durante más tiempo del deseable, le han recordado la dureza del camino. Sabe que su destino se encuentra más allá de las montañas y, aunque hay días nublados en los que ha llegado a sudar sangre para levantarse y seguir avanzando, no va a regalarle el festín de su colapso y derrota a las hienas huidizas y rastreras que merodean por los desfiladeros que va encontrando a su paso. Todo pasa... y todo llega.

Fuerza y honor. 

22 febrero 2018

Plantar exige...


Plantar exige, casi siempre, mancharse las manos de tierra. Hay gente tan remilgada que ni quiere, ni puede, ni está dispuesta a realizar ese pequeño y gratificante esfuerzo. Resulta mucho más fácil robar el fruto que otros han cultivado o comprarlo subrepticiamente con el oro de la traición. Aunque siempre existe el riesgo de que se malogre la semilla, el placer inconmensurable de ver crecer algo en lo que hemos intervenido sobrepasa con creces las penurias que, más veces de las deseables, acompañan ese proceso de crecimiento. En cualquier caso... merece la pena arriesgarse; merece la pena contribuir con nuestro esfuerzo al crecimiento de una planta, de un proyecto...

Fuerza y honor.

21 febrero 2018

Reconstruir los territorios devastados...


Reconstruir los territorios devastados... exige desplegar una ingente cantidad de tiempo y esfuerzo, además de superar el duelo y desánimo personal que nos inunda miserablemente y sin compasión. Destruir es relativamente fácil; hay expertos en esa antigua e inveterada disciplina. Lograr superar el trauma exige tesón y no siempre se consigue. Aunque sea por no satisfacer a los miserables que se deleitan en la contemplación de los escombros... merece la pena intentarlo.

Fuerza y honor.

20 febrero 2018

Como buitres carroñeros...

Como buitres carroñeros... se apelmazan en torno a la víctima, esperando que exhale un último suspiro; la última y definitiva muestra de que el hálito vital ha abandonado su maltrecho cuerpo. Se miran entre ellos, expectantes y ansiosos, deseando cobrarse la carne de su presa, largamente ansiada y anhelada. Ante los últimos estertores, aletean y dan brincos pusilánimes y timoratos para alejarse de un eventual zarpazo que, en su miseria, los deje malheridos y no les permita disfrutar del festín. Son cobardes... pero no ignorantes.

Fuerza y Honor. 

17 febrero 2018

Acosar, acorralar, perseguir...

Acosar, acorralar, perseguir y atacar es relativamente fácil... para lobos hambrientos y despiadados que sólo son capaces de hacerlo en manada. Su valentía, comparable al sainete de la conjura de los necios, se acrecienta cuando la víctima huye despavorida y se acobarda. Hacerles frente, por difícil que pueda parecer, posiblemente los ponga en fuga, exponente máximo de su cobardía genética, y, con el rabo entre las piernas, pretendan exponer al mundo su aparente bondad y carácter pacifista...

Fuerza y Honor.

Todo fluye...

Todo fluye hasta que... deja de fluir. Los efluvios balsámicos y edulcorados que sólo pretenden enmascarar el conflicto, muchas veces generan más problemas y cristalizan situaciones insostenibles en el largo plazo. A veces es preferible romper la baraja, mancharse la cara con pinturas de guerra y destruir todo lo tóxico para que se geste un "nuevo comienzo". 

Fuerza y Honor.

29 enero 2018

El Ave Fénix y la resiliencia (2)


¿Mito o realidad? Apuntes para un DESIDERATA... (2)


Arriésgate. No hay nada más amargo que el devenir de los días anclado en la mediocridad de una tibia e insalubre zona de confort. Salvo en casos extremos, donde tu experiencia y buen criterio deben sugerirte prudencia, no temas explorar zonas adyacentes y poco cartografiadas. El placer del descubrimiento de nuevos horizontes y geografías es indescriptible. 

No olvides, no iba a ser todo tan fácil, que  aparecerán francotiradores por doquier durante todo el camino. No te expongas innecesariamente a sus balas y hazte amigo del viento; con el tiempo, te regalará etéreas y sutiles señales de la presencia de aquellos que disfrutan estudiando tus pasos y siguiéndote con su mira telescópica. 

Desoye diplomáticamente, en la medida de lo posible, los cantos de aquellas sirenas, pájaros de mal agüero, que no pretenden otra cosa que atemorizarte para que no avances en tu camino. Su pena: no haber logrado lo que tú amenazas con conseguir. Pero no te enfrasques en guerras cruentas con aquellos que te ladren a cada paso. Es una pérdida de tiempo y energía, dos bienes escasos y preciosos; resérvalos para aquello que merezca la pena. 

No olvides que siempre habrá alguien que se empeñe en decirte cómo tienes que vivir tu vida. Lo harán por envidia, enajenación, despecho o cualquier otra espuria razón que les empuje a interferir en tus intenciones. Eso sí, es prudente escuchar siempre, ya que nadie está en posesión de la verdad y cotejar diferentes visiones sobre cualquier asunto puede hacernos avanzar hacia el conocimiento y la plenitud.

Respira profundamente varias veces antes de escribir o decir algo de lo que te puedas arrepentir en el futuro. No sabes cuántas vueltas da la vida y lo enrevesadas que son las relaciones humanas. Piensa siempre dónde pueden terminar tus actos, aunque en el corto recorrido parezca que lo tienes todo controlado. 

Fuerza y honor.

23 enero 2018

El Ave Fénix y la resiliencia (1)


¿Mito o realidad? Apuntes para un DESIDERATA... (1)

Ante un problema de envergadura, lucho, no me escondo. Hay muchas maneras de luchar; no hay que olvidar, en ese sentido, la inteligencia y la capacidad de adaptación. 
Si salgo derrotado, aprovecho para analizar mis limitaciones e intento aprender para el futuro. 
Comparto el mérito con todos los que me ayudaron a alcanzarlo, en caso de éxito. 
Los cambios no son males, sino desafíos. 
Controlo, hasta donde es posible, los derroteros por los que circula mi vida. 
En caso de serias dificultades me centro en mis recursos y aprendo de mis experiencias, sin cerrarme a soluciones no previstas o trazadas de antemano. 
No atiendo al despecho, en sus más variadas y sibilinas formas. Provocar es fácil y hay personas, enajenadas o no, con grandes habilidades para descentrar al más cuerdo. Nadie en esa posición está en condiciones de modificar sus actos de manera fácil y sensata. 
No malgasto energías con gente tóxica.
Al final, me concentro en el eterno fluir... todo llega y todo pasa, ni más ni menos. 

Fuerza y honor. 

VITAMINAS PARA NO MORIR (de estrés).